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martes, 2 de mayo de 2017

"One more time with feeling" de Andrew Dominik.

El 14 de julio de 2015 quedará marcado en la vida de Nick Cave ya que en esa fecha se produjo la trágica muerte de su hijo de quince años, que cayó por un acantilado en Brighton debido a que se encontraba bajo el efecto de las drogas. Un año después, el músico australiano encaró de nuevo su carrera musical dando como resultado el grandioso disco “Skeleton Tree”, uno de sus mejores trabajos. El fallecimiento de Arthur Cave sucedió a mitad de la gestación de las canciones incluidas y se ve claramente reflejado en las letras.


El documental dirigido por Andrew Dominik en el que aparecen Nick Cave & The Bad Seeds interpretando las canciones del disco, iba a estar principalmente centrado en la grabación de "Skeleton Tree". El accidente de Arthur afectó al tratamiento de la cinta promocional que mutó en un duro ensayo sobre la fragilidad y la pérdida, sobre todo en lo referente a la manera en las que éstas influyen en la creación y producción artística. No obstante, cuando nos sumergimos en el estudio de grabación, podemos comprobar que la mayoría de decisiones creativas estaban ya decididas con anterioridad, aunque el desasosiego y la angustia impregnan todo el lugar de una manera conmovedora. Filmado en blanco y negro y en color, el resultado es rígido, hondo y crudo.

Nick Cave divaga sobre el compromiso y el conflico del proceso creativo, mientras explora su relación musical con su cercano Warren Ellis. Poco a poco la cinta va cogiendo otra dimensión y observamos a un músico reflexivo y con un claro instinto de autopreservación que solamente detona en un momento para expresar su malestar con los medios de comunicación por el tratamiento que dieron hacia la muerte de su hijo. Su esposa, la diseñadora de ropa Susie Bick, una mujer muy reservada, poco a poco va cogiendo más presencia en la película.


El poder hipnótico de las canciones de "Skeleton Tree" y el sombrío carisma de Nick Cave nos envuelve mientras la cámara se mueve en torno a la música. La canción más rígida y solemne del álbum, "I need you", es un despojado sollozo desesperado que tiene la sensación de ser un poderoso himno ceremonioso con suntuosas estructuras corales. Vocaliza repetidamente, "te necesito", con una fragilidad que nos sacude gigantescamente.


"One more time with feeling" (2016). Dirección: Andrew Dominik.

lunes, 3 de abril de 2017

"Beware the Slenderman" de Irene Taylor Brodsky.

El 31 de mayo de 2014, en Wisconsin (Estados Unidos), dos chiquillas de 12 años apuñalaron en repetidas ocasiones a una amiga a la que habían acompañado hasta el bosque. Repetidas ocasiones son nada más y nada menos que 19 veces. Esta compañera, de su misma edad, fue acuchillada supuestamente porque las niñas querían declarar su entrega al personaje de fantasía Slender Man, una celebridad del terror en Internet a la que debían honrar realizando un acto extremo. Mientras eran interrogadas, las crías manifestaron que descubrieron al personaje en Creepypasta, una página web donde se alojan relatos fantásticos, incluyendo muchos de terror. Por si esto no fuera suficiente a los pocos días, en otro suceso en Ohio, otra niña obsesionada con el villano de ficción apuñaló brutalmente a su madre. La mujer afirmó que su hija se encontraba tranquilamente esperándola en la cocina y traía puesta una máscara blanca, una capucha y tenía las manos cubiertas con las mangas de su ropa. Grotescos intentos de asesinato para impresionar a alguien que no existe. Tremendo.


Slender Man, es "una criatura mítica a menudo representada como una figura alta y delgada que usa un traje negro y tiene la cara en blanco" que "puede estirar o acortar sus brazos a su antojo y tiene apéndices en forma de tentáculos que sobresalen de su espalda". Pero sus representaciones pueden tener diversas formas. Una manera de descubrir sus diferentes variaciones es a través del merchandising, ya que en el sitios web como Etsy (de venta de artesanías) podemos encontrar muñecos de peluche, pulseras y llaveros. Y en las redes sociales abundan las fotografías con disfraces de Slender Man. Incluso en YouTube existen numerosos vídeos protagonizados por la criatura. Toda una celebridad. De la ficción, claro. Porque no podemos pretender que este personaje exista en la vida real. Sin embargo, los medios no se había hecho eco del fenómeno hasta que estos salvajes ataques salieron a la luz. 

Slender Man puede que sea una de las últimas incorporaciones a las leyendas urbanas americanas, pero tal y como insinúan los expertos psiquiátricos, la lista de los seres ficticios que se aprovechan de los niños es larga. 


Los límites de la ¿peligrosa? influencia de Internet en las mentes jóvenes impresionables quedan en entredicho en el desgarrador documental de Irene Taylor Brodsky. Un trabajo que a pesar de sus virtudes descoloca en más de una ocasión al espectador. Comienza al más puro estilo de película de terror, como si se tratara de una cinta de "Blair Witch", mezclando imágenes de televisión relacionadas con los hechos del 31 de mayo de 2014 sobre los cuales se centra la cinta. Cabe resaltar que las niñas están siendo juzgadas como adultos y hasta el momento, los numerosos intentos de transferir su caso a un tribunal de menores no han tenido éxito. A pesar de que los cineastas no tenían acceso directo a las niñas involucrados, podemos visualizar imágenes de los interrogatorios policiales cuando fueron aprehendidas por primera vez. Estas grabaciones se alternan con los notables esfuerzos en mostrarnos todo sobre Slender Man y con los testimonios de los padres, aunque quizás intenta abarcar demasiado lo cual invita al despiste frecuentemente ya que no conseguimos centrarnos en cuál es el objetivo real del documental. Evidentemente, en las entrevistas a los padres averiguamos muchos datos que nos hacen cuestionar si realmente Internet es el culpable de todo. Pero las entrevistas por Skype a expertos resultan ser un mero relleno que solamente logra distraernos de la trama de las niñas. ¿Realmente es necesaria la intervención de psiquiatras para "poner en su sitio" los hechos?


"Beware the Slenderman" (2016). Dirección:  Irene Taylor Brodsky.

miércoles, 8 de febrero de 2017

"Geometría del esplendor" de José Ramón Da Cruz.

Pese a que los documentales musicales se encuentran en un buen momento en cuando a calidad y cantidad, en nuestro país todavía se trata de un paisaje a descubrir. Quizás por la falta de medios para poder realizar un proyecto en condiciones y por la escasa financiación destinada a estos proyectos. Aún así, "Omega" (2016), sobre el disco del mismo nombre de Enrique Morente y Lagartija Nick ha logrado colarse en los nominados a los Premios Goya a mejor documental, que finalmente no ganó. Aunque el que nos ocupa es mucho más interesante en cuando a riesgo, renovación y progreso a la hora de hacer las cosas.


"Geometría del esplendor" no es un retrato cualquiera. Es una obra de arte de vanguardia. Tratándose de Esplendor Geométrico no podría hacerse de otra manera. Es fácil que alguien no los conozca a pesar de que se trata de uno de los grupos españoles más importantes e innovadores. En 1980, Arturo Lanz, Gabriel Riaza y Juan-Carlos Sastre, aburridos de las melodías y con la intención de crear música industrial con el ruido como criterio sonoro, abandonaron El Aviador Dro y sus Obreros Especializados y tomaron el nombre de Esplendor Geométrico de un poema futurista del escritor italiano Filippo Tommaso Marinetti. En 1981 editaron su primer sencillo, "Necrosis en la Poya" (toda una radical declaración de intenciones), con el sello Tic Tac, seguido de su álbum de debut, "El Acero del Partido" en 1982, pero dos años más tarde el grupo formó su propio sello, Esplendor Geométrico Discos. Su sonido rugoso se ha ido suavizando con el paso del tiempo y siguen en activo y en buena forma; actualmente dúo, formado por Arturo Lanz y Saverio Evangelista (el último en unirse al grupo en 1990). A pesar de que el primero vive en Pekín y el segundo en Roma, recientemente han cosechado un éxito impensado entre un nuevo público procedente de escenas como el techno o la música experimental. En 2015 batieron su récord de actuaciones durante un mismo año y en 2016 lanzaron su último disco hasta la fecha. Lanz afirma que piensa seguir en la música hasta que se muera.


Se agradece que, en estos tiempos en los que el riesgo es impedimento y un salvoconducto para el fracaso, José Ramón Da Cruz (cineasta, documentalista y videoartista) y Pablo Cerezal (guionista) firmen una obra tan contundente e innovadora como "Geometría del esplendor", que toma como punto de partida a un grupo que ha ejercido y ejerce una enorme influencia en la música electrónica para darnos un fascinante dibujo en movimiento de la música industrial. Ocurrente y fiel a su pedrigí, Da Cruz propone un documental completamente diferente. Su intención es la de relatar la vida de Esplendor Geométrico sin caer en obviedades y ofreciendo distintas capas de lectura. Estéticamente seductor en cada plano, todas las imágenes componen una celebración del videoarte. La falta de material de archivo no ha sido un obstáculo para lograr una aplastante aclamación de la banda, pues se ha suplido con imponentes remedios visuales, revisando su historia cronológicamente en compañía de vídeos sólidos que perfectamente podrían haber funcionado como clips promocionales ya que están muy en concordancia con el sonido del grupo. Un documento rompedor y vital.


"Geometría del esplendor" (2016). Dirección: José Ramón Da Cruz.