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miércoles, 2 de agosto de 2017

Miradas: "Sumario sangriento de la pequeña Estefania" de Tonino Valerii.

El comisario Luca Peretti está convencido de que hay una estrecha relación entre dos homicidios (el de un ex investigador de seguros y el de su supuesto verdugo que aparentemente se ha suicidado) y el asesinato sin resolver de una niña llamada Estefania Moroni heredera de una fortuna. A pesar de que el asesino avisa al comisario de cada uno de sus pasos, va matando a todas las personas que podrían corroborar la hipótesis de Peretti. 


La única incursión en el giallo de Tonino Valerii (que se enfrentó con varios géneros cinematográficos durante toda su carrera pero destacó en el eurowestern) comienza con una sugerente escena donde se lleva a cabo el primero de los muchos crímenes que presenciaremos. Y quizás, el estéticamente más interesante pues no es muy habitual en el giallo que el arma del homicida sea precisamente una excavadora. Y además, a plena luz del día. Esta manera de comenzar tan impactante podría resultar perjudicial para el largometraje si el resto del metraje no estuviera a la altura, pero no es el caso. 

La película, con un halo de intriga clásica, no pierde ritmo en ningún momento. Es más, va subiendo su clímax a medida que va aumentando la interminable lista de sospechosos dentro de una interesante galería de personajes. Ya que, como en todos los giallos, de eso se trata, de descubrir al culpable de todas las muertes. Los Moroni forman una familia bastante peculiar con turbios secretos y así testigos, sospechosos y víctimas (incluyendo a una gran selección de nuestro star system como Mónica Randall, Helga Liné, Lola Gaos, Manuel Zarzo o Patty Shepard al ser coproducción) se funden como nunca había pasado en una cinta de este subgénero de manera que deja poco espacio al espectador para la reflexión. Pero no importa, porque el festival de muertes contrarreloj no decae. Aunque queda alguna pregunta por resolver, como el extraño comportamiento hacia las niñas de alguno de los oscuros individuos y familiares que rodean a la pequeña Estefania. El asesinato de la niña es el hilo conductor de la trama de este inteligente thriller, al igual que sucede en algunos de los mejores giallos donde el infanticidio es el detonante, como "Angustia de silencio" (1972) de Lucio Fulci o "¿Quién la ha visto morir?" (1972) de Aldo Lado. Curiosamente todas ellas (incluida la que nos ocupa) se estrenaron el mismo año en Italia. 


En este caso, la investigación la lleva un inspector de policía (un extraordinario George Hilton) que para su resolución reunirá a toda la multitud de sospechosos en una habitación al más puro estilo Agatha Christie tras reunir todas las pruebas y pistas (ojo porque hay alguna que otra falsa para jugar hábilmente al despiste).


La dirección de Valerrii incluye signos distintivos del género como uso del zoom, primeros planos y cámara subjetiva además de una banda sonora de Morricone que introduce una melodía infantil característica de aquellos años, aludiendo precisamente a Estefania.

Una vez más, Regia Films ha editado un gran giallo dentro de su colección de obras de este subgénero. La copia ofrece la versión tanto en italiano como en castellano con subtítulos.


"Sumario sangriento de la pequeña Estefania" (1972). Dirección: Tonino Valerii.

lunes, 3 de julio de 2017

Miradas: "Saló o los 120 días de Sodoma" de Pier Paolo Pasolini.

"El Decamerón" (1971), "Los cuentos de Canterbury" (1972) y "Las mil y una noches" (1974) formaron la Trilogía de la Vida. El asesinato en más que extrañas circunstancias de un Pier Paolo Pasolini que estaba empezando a molestar a mucha gente "poderosa" impidió que su Trilogía de la Muerte tuviera continuación tras "Saló o los 120 días de Sodoma". Las dos partes restantes no pudieron realizarse.

Basada en la novela "Las 120 jornadas de Sodoma o la escuela de libertinaje" del marqués de Sade, que fue escrita durante su estancia en la prisión de Bastilla, el fascismo es el corazón de la crítica de Pasolini ("Saló" transcurre en el norte de Italia, durante los años 1944 y 1945, en plena ocupación nazi-fascista), quien pasó parte de su pubertad en la República de Saló (un Estado títere de la Alemania nazi que existió durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial) mientras era testigo de las brutalidades del ejército italiano. Algunos de sus recuerdos le llevaron a la conceptualización de "Saló o los 120 días de Sodoma".


Pasolini reveló que la cinta era bastante metafórica. Un ejemplo del simbolismo de "Saló" es la escena del banquete de heces, que pretendía ser una denuncia hacia la producción de alimentos en masa a los que llamaba basura inútil. Se trata de una radiografía del fascismo muy innovadora (polémicas a parte), de la inevitable sumisión al orden y de la represión donde todas sus escenas parecen querer decirnos a gritos algo distinto a lo que estamos viendo (o no, ya que hay quien considera la cinta puro exploit). Quizás puede que sea una interpretación algo "amable" aunque tiene su lógica.

¿Qué pasa en "Saló"? Cuatro individuos muy poderosos (¿por qué no están nunca en las listas de los villanos de la historia del cine, por cierto?), el Presidente, el Duque, el Magistrado y el Obispo, con la ayuda de varios colaboradores, secuestran a dieciocho jóvenes (nueve mujeres y nueve hombres) y los conducen a una apartada mansión próxima a Marzabotto con intenciones que no son muy bonitas precisamente. Los acompañan cuatro exprostitutas, también ayudantes, cuya función será la de narrar historias que estimulen a los señores poderosos, quienes entonces comenzarán a explotar de manera sádica y sin límites a sus víctimas después de haber establecido las reglas del juego sin que nadie pueda eludirlas ya que toda transgresión es castigada con la muerte. Además, ellos gozan de la facultad de disponer a su antojo de la vida de los cautivos.


El largometraje se divide en cuatro partes o segmentos relacionados con el Infierno de "La Divina Comedia" de Dante Alighieri: Anteinfierno, Círculo de las manías, Círculo de la mierda y Círculo de la sangre. Anteinfierno es la parte más corta de la película, donde los jóvenes son capturados. La espiral comienza a cobrar vida antes de lo que nos imaginamos. A partir de aquí, "Saló" muestra 3 de los 120 días transcurridos en el palacio y las aberraciones y torturas van subiendo a medida que transcurre el tiempo. En la segunda parte, el Círculo de las manías, una de las prostitutas cuenta historias de la novela del marqués de Sade. Después da comienzo el Círculo de la mierda donde varios personajes polemizan sobre el hecho de haber asesinado a sus madres e incluso sobre que a una madre no se le debe nada simplemente por haberse liado con un hombre (un tema habitual de Sade). Esto hace que una de las muchachas capturadas llore, pues su madre falleció en un intento de liberarla mientras era apresada y el Duque le obliga a comerse sus heces. Entonces, tras escuchar unos relatos coprofágicos de la prostituta, los señores prohíben defecar a los jóvenes durante un día completo ya que sus excrementos serán servidos en un gran banquete. Para el rodaje, las heces fueron creadas con salsa de chocolate y mermelada de naranjas. Por si esto fuera poco, se realiza una especie de concurso de los mejores culos donde el ganador aparentemente moriría en el acto. El final de este Círculo de la Mierda pronostica los horrores y crueldades a los que asistiremos en el siguiente segmento. En esta última parte, el Círculo de la Sangre, las torturas más espantosas posibles se desencadenan sin límites. Vemos a dos colaboradores contemplar todas las atrocidades de una manera tan indiferente que hasta se aburren y deciden bailar un vals juntos, retrato del conformismo de las masas y la desensibilización a la violencia.


La polémica acerca de la película existe hasta el día de hoy, con muchas personas elogiando la película por su intrepidez, libertad y actitud en contemplar lo impensado y lo inesperado, el lado más oscuro y asqueroso del hombre, mientras otros la condenan categóricamente por ser una pretenciosa película de explotación sin más allá que mostrar lo más vulgar y sádico del ser humano. 

Contiene un ritmo frenético. Sin pausa. No hay momento para el descanso."Saló" ha sido prohibida en varios países debido a su gráfico retrato de la tortura, el salvajismo, la violación, y el asesinato, además de que participaron en ella menores de edad. Por ejemplo fue prohibida en Australia en 1976, permitida en 1993 y censurada de nuevo en 1998. Tuvo muchísimos problemas de exhibición, tanto en Italia como en otros países de Europa occidental, por presuntos ataques a la moralidad y a las buenas costumbres. En España fue la primera película secuestrada por una orden judicial cuando ya había desaparecido la censura cinematográfica previa, en el año 1978, aunque después el mismo juzgado levantó el secuestro por no considerarla pornográfica.


Destaca lo muy cuidada que está la fotografía en toda la cinta, mucho más que en otras grandes obras de Pasolini como "Edipo Rey" (1967). Visualmente es muy potente (al margen de las duras imágenes: entiéndase potencia como un recurso). No estamos hablando de un director que haya pasado a la historia por su técnica narrativa a la hora de dirigir, pero con "Saló" se acerca a la perfección de la que tanto se había alejado en toda su filmografía. Cada escena, cada plano, parecen estar cuidados al milímetro.



La gran mayoría de su metraje es muy muy duro, excesivamente desagradable, aunque demasiado real por no hablar de cómo te deja por dentro tras su visionado al que conviene acudir "preparado". Muchos podrían pensar que puede contaminar nuestra mente el hecho de que la tortura, la violación, la coprofagia, el asesinato y la mutilación puedan ser mostrados, pero no olvidemos que esto es ficción, no es el mundo real. El eterno debate de los límites de lo que se puede enseñar y lo que no, de lo que es violencia gratuita y lo que no. Evidentemente hay cerebros que no son capaces de procesar las imágenes que se nos muestran y contextualizarlas. Para ellos el filme supondrá un verdadero calvario. Pero también tenemos que ser conscientes de las grandes calamidades cometidas por el ser humano a lo largo de la historia. El espectador con un mínimo de inteligencia ya no valora los límites de la crueldad de las imágenes y el fuerte impacto que las mismas puedan causar en él, sino cuáles son las motivaciones o pretextos para que su autor los sitúe de ese modo en pantalla o cuáles son sus reflexiones para darles ese trato.



Tratándose de quien se trata dudo que sus intenciones fueran simplemente atraer la atención de voyeurs con imágenes extremas. Y más cuando el resultado final es una película que cambió las reglas del juego, marcó a muchos espectadores, está muy lejos de ser amoral y es un referente absoluto dentro del cine libre. Pasolini nos pone a prueba y nos enfrenta a un poder absoluto del que no se puede escapar utilizando una provocación necesaria llevada al límite, políticamente incorrecta pero visualmente sublime.


"Saló o los 120 días de Sodoma" (1975). Dirección: Pier Paolo Pasolini.

domingo, 7 de agosto de 2016

Miradas: "La corta noche de las muñecas de cristal" de Aldo Lado.

1971 fue un año clave en el giallo ya que en él se estrenaron algunas de las películas claves de este subgénero. Es decir, "Bahía de sangre" de Mario Bava, "El gato de las 9 colas" y "4 moscas sobre terciopelo gris" de Dario Argento, "La bestia mata a sangre fría" de Fernando di Leo, "La cola del escorpión" y "La perversa señora Ward" de Sergio Martino, "El día negro" de Luigi Bazzoni, "La iguana de la lengua de fuego" de Riccardo Freda, "Una lagartija con piel de mujer" de Lucio Fulci, "Una mariposa con las alas ensangrentadas" de Duccio Tessari, "La muerte camina con tacón alto" de Luciano Ercoli, "La noche que Evelyn salio de la tumba" de Emilio Miraglia, "El ojo del laberinto" de Mario Caiano o "La tarántula del vientre negro" de Paolo Cavara entre otras. Casi nada. Los gustos personales de cada uno son muy respetables pero aquí encontramos piezas indispensables dentro del cine de terror italiano. Sin lugar a dudas sin todas estas películas el giallo no hubiera sido lo que fue. La calidad de todas ellas es incuestionable. Y ojo a los nombres de los realizadores. ¿Falta alguno? Alguno sí, pero bravo 1971.


Dentro de este contexto nos encontramos con "La corta noche de las muñecas de cristal" de Aldo Lado que hace que sea una obra muy especial y diferente a las demás. ¿Por qué? Empecemos por su argumento: el cuerpo sin pulso del reportero nortamericano Gregory Moore es encontrado en una plaza de Praga y llevado a la morgue local. Pero el espíritu de Moore está vivo, atrapado dentro de su cuerpo muerto y desesperadamente recordando la desaparición de su hermosa novia, que está relacionada con una terrorífica conspiración de depravación. ¿Puede un reportero sin signos visibles de vida resolver este perverso puzle antes de su última existencia?


Es el reportero en coma, un magnífico Jean Sorel, quien debe reconstruir los hechos desde nada más y nada menos que su habitáculo en la morgue. A partir de aquí recuerda las últimas horas hasta el momento en el que un barrendero descubre lo que parece un cadáver. En ese instante visionamos una escena bastante impactante donde un hombre sin piernas se acerca y de aquí pasamos a la sugerente y tenebrosa música de Ennio Morricone que  acompaña a Jean Sorel en la ambulancia hacia el hospital en unos créditos magníficos.

Las referencias que encontramos en "La corta noche de las muñecas de cristal" de Aldo Lado son innumerables y muy sugerentes. El comienzo nos lleva, indudablemente, a “El crepúsculo de los dioses” (1950) de Billy Wilder donde un fallecido por asesinato es quien recuerda toda la historia y cómo terminó con un tiro flotando en la piscina.


También a "Con las horas contadas" (también de 1950) de Rudolph Maté, clásico de la serie-b que ha servido de inspiración en innumerables ocasiones, el que el que un hombre, envenenado por una sustancia letal, intentaba localizar a sus asesinos durante el corto periodo de tiempo en el que veneno hacía su efecto. En el filme de Lado también el protagonista debe trabajar contrarreloj pero con la circunstancia de que debe hacerlo desnudo y e inmóvil dentro de la morgue, tan solo valiéndose de los recuerdos y su memoria. 

La conclusión del filme, que aquí no vamos a desvelar, nos lleva a lados oscuros que han desarrollado directores como David Lynch, Stanley Kubrick o Roman Polanski. Podríamos citar alguna de sus películas pero eso nos llevaría a desvelar el final de la trama, muy sorprendente. Y por supuesto que aquí no lo vamos a hacer.


Cabe destacar también las interpretaciones femeninas de Ingrid Tullin y Barbara Bach. Ambas están fenomenales en sus papeles.

Así pues, es un giallo "diferente", muy bien rodado y con una atmósfera claustrofóbica en una Praga de la que Aldo Lado saca mucho partido, y que no defraudará a los aficionados al subgénero. Hay que disfrutar obligatoriamente de la película en versión original (Regia Films la ha editado  en dvd recientemente dentro de su colección Cinema Giallo) para ser conscientes del gran trabajo, también vocal, de Jean Sorel.



"La corta noche de las muñecas de cristal" (1971). Dirección: Aldo Lado.

martes, 19 de julio de 2016

Miradas: "¿Qué habéis hecho con Solange?" de Massimo Dallamano.

Henry (Fabio Testi) es un joven profesor inmigrante de italiano y gimnasia en una exclusiva escuela inglesa para mujeres. A pesar de estar casado con una frígida mujer (Karina Baal), flirtea con una de sus alumnas con un gran complejo de Lolita (Cristina Galbó). En uno de sus paseos, a orillas del Támesis, la alumna ve algo extraño entre la vegetación. Alguien persigue a una chica. El profesor no le cree, pero poco después halla el cadáver de Hilda, una compañera de clase de su alumna. El comisario Barth (Joachim Fuchsberger) se encarga del caso y pronto comienza a sospechar del profesor, quien se ve en el dilema de decir lo que sabe a costa de revelar su amorío con la joven estudiante.




En los giallos existe la costumbre de titular las películas con nombres larguísimos en ocasiones con referencias a animales pero que poco aportan a la trama principal, solamente siguen la moda de nombrarlos así. En el caso de "¿Qué habéis hecho con Solange?" el título es una de las claves de la película, pues Solange no se menciona hasta pasada la hora de metraje. Hasta entonces el espectador cree que estamos ante un thriller donde el adulterio es el tema principal y el foco de los asesinatos. Un macguffin excelente. Aquí es donde el puzle comienza a ser explicado y todo empieza a cuadrar de un modo solemne ante un gran número de posibles sospechosos. El realizador los había presentado previamente uno por uno en una gran escena en el colegio. Por si fuera poco nos los vuelve a recordar en la iglesia, en un funeral que sucede después de una elipsis temporal con el padre de una de las víctimas ante la radiografía de su hija realmente admirable. Además, la revelación final es sobrecogedora, admirable y muy bien explicada dentro de este whodunit. ¿Quién es el asesino de todos? De eso se trata. Debo confesar que me sorprendió bastante su resolución donde todo encaja perfectamente. Es un giallo que te hace pensar y te deja perplejo con su conclusión. Lo dicho: todo tiene sentido.

Sobresaliente largometraje de suspense y terror, con un planteamiento distitno a los giallos clásicos (excepto una de las muertes que aquí no vamos a desvelar en un evidente guiño a "Seis mujeres para el asesino", la gran obra de Mario Bava de 1964), con una audacia visual impecable (con especial mención para la iluminación de Aristide Massaccesi) y una temática complicada.



El director Massimo Dallamano arranca intensidad a la historia, la cual se desarrolla a modo de thriller enigmático, de manera que el espectador ignora en todo momento quién puede estar detrás de los crímenes y cuál es el móvil de los mismos. La película está rodada en Londres, aunque Dallamano tampoco pierde mucho rato en abusar de lugares específicos de la ciudad. Tan solo un pequeño paseo del matrimonio bordeando el Támesis y poco más ya que en la secuencia incial no se aprecia que estemos en dicha ciudad ya que podría ser un río cualquiera del mundo. Pero sí logra jugar con los edificios y la planificación de manera muy contenida. Uno de los momentos cumbre, cuando la mujer de Henry lo recoge en coche, está magníficamente planificado.

Dallamano también sabe sacar partido de las habitaciones repletas de cosas representativas de los años setenta. Se trata de uno de los giallos mejor realizados dentro de este subgénero. Los asesinatos no están tan planificados como en las películas de Argento, pero ahí se encuentra una de las virtudes de "Solange", que a pesar de no recrearse excesivamente en lo macabro logra transmitirnos esa sensación de suspense tan propia de estas cintas. Algunos asesinatos de producen el plena oscuridad y otros ni siquiera los vemos. 




Un guión perfecto y reflexivo. De hecho, la trama se introduce en terrenos de calado más sugestivo del habitual, donde entra en juego la moralidad sexual. Con algunas escenas espeluznantes, como cuando un sospechoso espía a las jovencitas duchándose. Los personajes y su evolución están perfectamente definidos.



Además de unos trabajos muy convincentes de Fabio Testi y Karin Baal en la interpretación cabe resaltar una magnífica banda sonora de Ennio Morricone en una de sus mejores contribuciones al género. El estilo que Dallamano le imprime a las imágenes de la película, acompañado por la distinguida música de Ennio Morricone, en su mejor trabajo para los giallos, ayuda al espectador a quedarse enganchado a la película totalmente. La obra de Morricone en la banda sonora es realmente brillante, donde combina horror con dulzura e inocencia presente en los momentos en los que aparecen las colegialas. Inquietante y lírico. Complementa muy bien a la acción.




Un thriller maravilloso que funciona a la vez como drama y como misterio gracias a unos personajes muy bien definidos. Este pequeño paseo por lo macabro es imprescindible tanto para los fans del giallo como del cine de terror en general. Una buena introducción para el género para quien todavía no haya visto nada de él...y que se vaya preparando para todo lo demás. Porque en el giallo hay mucho que ver y no es precisamente tan formal como esta gran película.




"¿Qué habéis hecho con Solange?" (1972) Dirección: Massimo Dallamano.



sábado, 11 de junio de 2016

"Los odiosos ocho" de Quentin Tarantino.

Unos personajes con una ética y honestidad dudosas quedan encerrados en una parada de diligencias debido a una gran tormenta. En un ambiente totalmente aislado hay sospechas de que alguien no es quien dice ser. 

Nos encontramos ante una película que estuvo a punto de no realizarse debido a una filtración en Internet del guión original. En enero de 2014 Quentin Tarantino decidió abandonar el proyecto, tras averiguar que el libreto se ha filtrado tanto en Internet como en las oficinas de Hollywood. El director, siempre condescendiente con la difusión de sus propios guiones, se mostró bastante molesto y herido por el furtivo modo en que se había producido la filtración, ya que fue a través de un restringido círculo de actores a los que entregó en persona la primera versión del libreto, ya con vistas a su participación. El realizador llevó el asunto hasta los tribunales denunciando al grupo Gawker Media, a quien reclamó un millón de dólares por la filtración del guión y violación de sus derechos de autor. Sin embargo, un juez del distrito de Los Ángeles desestimó la demanda en abril al considerar que las pruebas presentadas por sus abogados “no lograron establecer una infracción directa”.


El cineasta decidió archivar el guión para después publicarlo en forma de libro, y revisar el proyecto cinematográfico unos cinco años después, sin embargo, en junio del mismo año en la Comic-con, confirmó que sí rodaría la cinta. En enero de 2015 empezó el rodaje después de varios borradores del guión en los que alteró el desenlace original. Comenzó en el tramo de Telluride de las Montañas Rocosas de Colorado.  Elegido por sus deslumbrantes e inmaculadas vistas y enmarcado por altas montañas que durante el invierno boreal se cubren de nieve allí se levantó la Mercería de Minnie, la parada de montaña donde se encuentran “los odiosos ocho”. La tienda se construyó en el rancho familiar Schmid (en Wilson Mesa).

“Cuando llegamos allí, vimos esa montaña (el pico Wilson), y nos imaginamos dónde podía estar la parada, ya no había otro sitio posible”, comenta la productora   Shannon McIntosh. “Las montañas y las vistas de la zona de Telluride son realmente espectaculares. Los álamos temblones que hay allí, que se convierten realmente en otro personaje más de la película, son asombrosos. No podías visualizar encontrar algo así en ningún otro lugar. Telluride fue un lugar verdaderamente extraordinario para rodar la película”.


Tarantino tomó una decisión de riesgo como fue rodar en el formato Ultra Panavision 70 para que los espectadores puedan ver en todo momento donde se encuentran cada uno de los personajes. Empleado por última vez en 1966 en “Kartum” (1966), película histórica-bélica de Basil Dearden y Eliot Elisofon, Ultra Panavision 70 utiliza lentes anamórficas, a diferencia de las lentes esféricas tradicionales, para poder crear una excelente relación de aspecto panorámica de 2.76:1. El formato Ultra Panavision 70 no se había usado hasta ahora más que en unas pocas películas, como “Rebelión a bordo” (1962) de Lewis Milestone, “El mundo está loco, loco, loco” (1963) de Stanley Kramer, “La historia más grande jamás contada” (1965) de George Stevens y “La batalla de las Ardenas” de Ken Annakin (también de 1965).

“El formato de 70 mm era perfecto para captar este inhóspito paisaje del Oeste, la nieve y la belleza de esos escenarios naturales”, opina Tarantino, quien indica que el formato incluso aporta intensidad a los interiores de la cinta. “Creo que estos grandes formatos ofrecen más intimidad. Puedes estar más cerca de los personajes. Podía acercarte más e invadir la intimidad de los personajes con su grandeza. No creo que sea un formato pensado únicamente para crónicas de viajes”.

Western de misterio sería la calificación más adecuada para descifrar el verdadero género de la octava película de Quentin Tarantino, donde manipula de nuevo a su manera la memoria histórica. Sin embargo su cine no tiene ningún tipo de límites y sus referencias se multiplican. La mayor influencia en el guión quizás podemos encontrarla en “Diez negritos” de Agatha Christie cuya adaptación de 1965 es la preferida del director. Ocho personajes incomunicados en una taberna. Pero su mayor seña es el comienzo donde un carruaje pasa cercano a una cruz al igual que en el largometraje de George Pollock. Grandioso comienzo el de “Los odiosos ocho” donde no conocemos las dimensiones de dicha cruz hasta que la diligencia pasa por su lado. 


También nos recuerda en cierto modo a “Asesinato en el Orient Express” aunque el código moral de los cazarrecompensas parece sacado de “El gran silencio “(1968) de Sergio Corbucci y el aislamiento de los protagonistas (además de la presencia de Kurt Russell) nos lleva a “La cosa” (1982) de John Carpenter. El comienzo de la película, que transcurre en una diligencia, parece influenciado por “La diligencia” (película que respeta Tarantino pese a no ser un gran fan de John Ford). En “Los cautivos” (1957) de Budd Boetticher  se adaptaba al escritor Elmore Leonard, el más idolatrado narrador de Quentin Tarantino. “Cayo Largo” (1948) de John Huston maneja la reclusión geográfica y el aislamiento meteorológico como si se tratase de un personaje más de la película, obligando totalmente a las víctimas a convivir en un lugar cerrado con los criminales, borrando así todas las líneas divisorias entre ambos bandos.

Por primera vez una película de Tarantino cuenta con una banda sonora original, encargada nada más y nada menos que al maestro Ennio Morricone, quien trabajó sobre variaciones de temas ya utilizados. La banda sonora no interfiere en la trama pero sí le da tonos grotescos e incluso infernales (el comienzo) o evocadores (la carta de Lincoln).

La conexión con Morricone va más allá de la música. Hay elementos del giallo en “Los odiosos ocho”, género que muchos fans esperan que trabaje alguna vez el director de Knoxville. Tarantino siempre ha manifestado su fascinación por el género, y uno de sus máximos exponentes es “El pájaro de las plumas de cristal” (1970) de Dario Argento (que además comparte autor de banda sonora con “Los odiosos ocho”).


La película arranca en exteriores y en movimiento. Tarantino cultiva multitud de planos que enriquecen de manera soberbia el comienzo sin importarle reglas obsoletas como cambios de eje. Durante una gran nevada el carruaje va recogiendo pasajeros y los lleva hasta un lugar recluido donde se encuentran con otros personajes totalmente impredecibles cuya astuta definición narrativa ayuda a que la resolución del enigma sea complicada por parte del espectador.


Pero las interpretaciones son el punto más débil de la película. Excepto un portentoso Walton Goggins el resto de actores regalan muy poco carisma a sus personajes. La única mala conocida al principio de la historia, Daisy Domergue (interpretada por Jennifer Jason Leigh), no logra trasladarnos esa sensación de que estamos ante la gran villana que se supone que es. El que se debería haber sido uno de los momentos cumbre de la cinta, cuando Daisy toca la guitarra, carece del atractivo suficiente como para advertirnos de que algo gordo va a pasar a continuación, que es su propósito. Excepto Jennifer Jason Leigh y Demián Bichir (precisamento los dos que tocan instrumentos en el filme) el resto de intérpretes eran de confianza de Tarantino pues había trabajado anteriormente con ellos, pero encargar a Samuel L. Jackson el rol principal es un error pues no cumple con el papel de distinguido y amenazante investigador.


No obstante pocos realizadores logran alcanzar el hito de conseguir una obra tan asfixiante con una propuesta prácticamente teatral en un ambiente cerrado. En su momento Howard Hawks y Alfred Hitchcock, y que se encuentren en activo Roman Polanski o Michael Haneke. Y a pesar de los contras interpretativos podemos observar la progresión de Tarantino como guionista, que había decaído en sus últimas entregas, aunque sería de agradecer una estructura más ajustada para "Los odiosos ocho". Su excesiva duración no está justificada ante un planteamiento de más de cien minutos para luego pasar a un auténtico festival sin ningún tipo de límites, donde conviven múltiples géneros cinematográficos, de una forma soberbia, eso sí. Y da la sensación de que el espectáculo podría haber continuado si Tarantino no se enfrentara a las barreras comerciales de hacer un largometraje de más de tres horas. El desmadre se hubiera prolongado sin acotación. Auténtico jolgorio y orgía visual donde habitan todas las influencias del realizador de una manera magistral. Todo un festejo sin fronteras. Eso sí, esperemos que en su próxima entrega recorte también esos absurdos discursos eternos que bordan el delirio.


"Los odiosos ocho" (2015). Dirección: Quentin Tarantino.