domingo, 22 de marzo de 2020

"Malasaña 32" de Albert Pintó.

Estamos en los años setenta y una familia bastante disfuncional (un matrimonio, sus tres hijos y el abuelo), dejan atrás el pueblo y se instalan en Madrid en el popular barrio de Malasaña. Allí hay casas muy antiguas como el caso de la que nos ocupa. Previamente a su llegada vemos una secuencia de entrada donde observamos que el tercer piso, al cual va a parar la familia, esconde un misterio tenebroso. A partir de aquí, se ven envueltos en fenómenos bastante desagradables que ocurren en su hogar. 


Sus autores han conseguido con "Malasaña 32" hacer una película dando mucha importancia al relato familiar. Una historia humana de personas que por circunstancias se ven obligadas a vivir en ese piso. Con mucho ritmo y también con sustos de gato, pero no priorizándolos, al final encuentra el justo equilibrio entre las muchas escenas de terror que hacen evolucionar la película hacia ese género y el drama de la familia que llega del pueblo en la época de la transición buscando prosperidad. El horror sucede paralelamente al drama familiar y el miedo no comienza a mitad de metraje como en otros casos. Va al grano sin tapujos. 


Una fotografía muy marcada, colores amarillentos de verano y verdes de terror, un diseño de sonido muy potenciado y sin barreras, una magnífica postproducción y un reparto estupendo, quizás con actores no demasiado populares lo cual ayuda en la credibilidad de la historia. Un acierto todo.


Híbrido más allá de todo el homenaje que supone al cine de género (la estremecedora marioneta de la televisión, la canica en las escaleras, el niño que se comunica desde una dimensión paralela y esa Concha Velasco a lo Zelda Rubinstein cuya aparición junto con María Ballesteros es una de las mejores escenas vistas en el cine ibérico... entre otros que no conviene desvelar) es una cinta de puro entretenimiento, con sus dosis de crítica social y política en un contexto muy bien definido, que alcanza cotas de desmadre narrativo y visual interesantes en la parte final. Terror clásico pero muy actual, sin miedo a hacer algo fuera de lo normal para que todo te mantenga en completa tensión. Un goce donde la habilidad vence a la originalidad en una película de miedo que da miedo y que recupera la fe del cine patrio de género. Cuando hacemos bien el terror lo hacemos muy bien. Ojalá más largometrajes así aquí.


"Malasaña 32" (2020). Dirección: Albert Pintó.

domingo, 5 de enero de 2020

Las mejores películas de 2019 para Cine Capaz.


1. ÉRASE UNA VEZ EN... HOLLYWOOD 
Quentin Tarantino  

2. 
AN ELEPHANT SITTING STILL Hu Bo

3. EL IRLANDÉS Martin Scorsese

4. MIDSOMMAR Ari Aster

5. RETRATO DE UNA MUJER EN LLAMAS Céline Sciamma

6. LA CENIZA ES EL BLANCO MÁS PURO Jia Zhangke

7. LO QUE ARDE Oliver Laxe

8. LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE Bi Gan

9. AD ASTRA James Gray

10. DOLOR Y GLORIA Pedro Almodóvar

11. HIGH LIFE Claire Denis

12. EL HOTEL A ORILLAS DEL RÍO Hong Sang-soo

13. EL TRAIDOR Marco Bellocchio

14. MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA Mamoru Hosoda

15. BORDER Ali Abbasi

16. EL BLUES DE BEALE STREET Barry Jenkins

17. EL TIEMPO CONTIGO Makoto Shinkai

18. EL HOYO Galder Gaztelu-Urrutia 

19. I LOST MY BODY Jérémy Clapin 

20. EL HIJO David Yarovesky

21. INFIERNO BAJO EL AGUA Alexandre Aja

22. VELVET BUZZSAW Dan Gilroy

23. HISTORIAS DE MIEDO PARA CONTAR EN LA OSCURIDAD André Ovredal

24. EL LIBRO DE IMÁGENES Jean-Luc Godard

25. ATLANTIQUE Mati Diop

26. SHADOW Zang Yimou

27. DOCTOR SUEÑO Mike Flanagan

28. PUÑALES POR LA ESPALDA Rian Johnson

29. QUIEN A HIERRO MATA Paco Plaza

30. GLASS M. Night Shyamalan

jueves, 2 de mayo de 2019

Miradas: "La montaña del dios caníbal" de Sergio Martino.

Esta película italiana de sugerente título se lanzó al mercado en 1978; adelantándose al impacto que supuso “Holocausto Caníbal” (1980) y otras producciones de terror caníbal que se realizaron en el país. Puede encuadrarse perfectamente al lado de estas, a pesar de contar con un planteamiento muy distitnto al de falso documental buscado por Ruggero Deodato. Sergio Martino ideó una película de aventuras adornada con perversas tribus antropófagas que pretenden comerse a los protagonistas occidentales. Aunque las intenciones de los exploradores no son menos malévolas, pues intentan explotar las tierras de los nativos a toda costa. Y es que, al fin y al cabo, los aborígenes solamente defienden su territorio. A su cruel manera, eso sí. La tribu Korowai de Papúa Nueva Guinea en Indonesia es conocida por ser una de las últimas tribus caníbales del mundo. Una tribu que hasta el año 1970 vivía en un aislamiento total. Susan Stevenson, junto a su hermano Arthur, vuelan a Nueva Guinea en busca de una expedición perdida, que estaba comandada por el marido de la mujer. La pista del eminente antropólogo Henry Stevenson se pierde en las selvas de Nueva Guinea. Su esposa y unos acompañantes sin escrúpulos tratarán de encontrarle aunque para ello tengan que lidiar con todo tipo de salvajes dados a la antropofagia. Un viaje al corazón de la oscuridad, donde nada es lo que parece…
La película se divide en dos claras partes. La primera parte de la cinta es una trama de película de aventuras de matinée muy peculiar teniendo en cuenta las duras escenas de animales donde cocodrilos, serpientes, lagartos, monos y tortugas se devoran entre sí.Excesivamente realista y dura es la escena de la serpiente pitón gigantesca engullendo vivo a un pobre mono. En la última parte, cuando llegan a la montaña donde presumiblemente desapareció el marido de la protagonista, asistimos a una locura gore de muy cambia de tercio y se convierte en una locura canibal y gore de muy gratos resultados. Algunas secuencias iniciales fueron rodadas en Madrid y que uno de los productores fue José Frade.
Decapitaciones, miembros viriles seccionados, cuerpos rajados de arriba a abajo, banquetes de tripas, canibalismo explícito, comilonas a base de serpientes despellejadas, sexo totalmente gratuito, desnudos, masturbaciones… Incluso una escena donde un nativo practica la zoofilia con un enorme cerdo. La cinta aprovechó la presencia de la actriz sueca Ursula Andress, muy popular por aquel entonces, y en varias tomas (muy metidas con calzador, dicho sea de paso) se muestra desnuda en topless. El estadounidense Stacy Keach, famoso por interpretar al televisivo “Mike Hammer”, contribuye con vigor dramático en el papel de guía. Los hermanos De Angelis se encargan de la banda sonora que en ocasiones resulta muy cargante, más propia de los giallos, psicodélica a base de casiotone que quizás no le pegue demasiado. Sergio Martino, director romano que logró tocar todos los géneros cinematográficos, logró realizar una película muy disfrutable, con una producción muy cuidada y totalmente imprescindible tanto para los amantes del género caníbal incluso para los amantes de los films de aventuras (si están dispuestos de visionar la gran cantidad de efectos gore que contiene). Martino participó en el guión y se nota en los giros argumentales marca de la casa que tantas alegrías nos dieron en giallos como “La perversa señora Ward” (1971), aunque aquí quizás sean muy previsibles. No hay que olvidar que esta pélicula es anterior a “Comidos Vivos” (1980), “Canibal Ferox” (1981) y otras cintas más famosas pero no tan efectivas y logradas. De hecho, Comidos Vivos de Umberto Lenzi, usó descaradamente algunas escenas de esta película y tiene un argumento prácticamente idéntico.
La emisión de la película en nuestro país en televisión, supuso un pequeño escándalo. En tiempos en los que el cine acaparaba gran parte de la programación de la pequeña pantalla y siempre podíamos encontrar algo interesante que ver, en septiembre de 1992 La 1 de TVE, dentro del espacio “Vacaciones de cine”, emitió “La montaña del Dios Caníbal” a las 16:20 horas, en pleno horario infantil. Sus escenas bastante explícitas de sadismo, decapitaciones, castraciones, desnudos, zoofilia y las tristes escenas de muertes reales de animales (desgraciadamente, muy propias del subgénero de caníbales italiano de la época), entre otras exquisiteces, quizás no sean el contenido ideal para ver en familia un sábado por la tarde. En su momento se comentó que el programador (que se saltó el artículo de los estatutos donde habla de “protección a la juventud y a la infancia”) ni siquiera vio la película, pensando por el título que podría tratarse de otra cinta de aventuras ligeras a lo Indiana Jones, pero ello no les libró de la apertura de un expediente sancionador.
"La montaña del dios caníbal" (1978). Dirección: Sergio Martino.

miércoles, 9 de enero de 2019

Las mejores películas de 2018 para Cine Capaz.



1. EL HILO INVISIBLE Paul Thomas Anderson


2. LO QUE ESCONDE SILVER LAKE David Robert Mitchell

3. CUSTODIA COMPARTIDA Xavier Legrand

4. SUSPIRIA Luca Guadagnino

5. BURNING Lee Chang-dong

6. LAZZARO FELIZ Alice Rohrwacher

7. CLÍMAX Gaspar Noe

8. NIGHT IS SHORT, WALK ON GIRL Maasaki Yuasa

9. GOOD TIME Ben Safdie y Josh Safdie

10. HEREDITARY Ari Aster

11. 120 PULSACIONES POR MINUTO Robin Campillo

12. COLD WAR Pawel Pawlikowski

13. MANDY Panos Cosmatos

14. SIN AMOR Andrei Zvgagintsev

15. OVERLORD Julius Avery

16. EN TRÁNSITO Christian Petzold

17. EL REVERENDO Paul Schrader

18. FIREWORKS Akiyuki Shinbo y Nobuyiki Takeuchi

19. WESTERN Valeska Grisebach

20. ATERRADOS Demián Rugna

21. LA CÁMARA DE CLAIRE Hong Sangsoo

22. HEARTSTONE Guomundur Amar Gudmundsson

23. UN ASUNTO DE FAMILIA Hirokazu Kore-eda

24. EL TALLER DE ESCRITURA Laurent Cantet

25. MAQUIA, UNA HISTORIA DE AMOR INMORTAL Mari Okada

26. THE GUILTY Gustav Möller

27. CARAS Y LUGARES Agnès Varda, JR

28. GORRIÓN ROJO Francis Lawrence

29. THELMA Joachim Trier

30. LA CASA TORCIDA Gilles Paquet-Brenner

lunes, 26 de noviembre de 2018

"Sin amor" de Andréi Zviáguintsev.

Presentada en el Festival de Cannes de 2017, donde se hizo con el Premio del Jurado, "Sin amor" supone una pesimista y escalofriante visión de la Rusia contemporánea, donde se cuestionan los valores de la sociedad moderna a través de la historia de una pareja en trámites de divorcio cuyo hijo de doce años desaparece tras presenciar una cruel riña de sus progenitores, los cuales parecen no tener mucho interés en quedarse con él. 


Los padres, de buena situación económica, no se soportan y han rehecho sus vidas con otras parejas. Para ellos el crío es una gran molestia hasta el punto de que no parecen percatarse de su desaparición. Pero la película no se centra en la búsqueda del niño ya que fundamentalmente desengrana el paisaje ético de la nación, frío en todos los ámbitos, hasta el punto de que tienen que recurrir a una asociación de voluntarios (que realmente existe) por la incapacidad y poco interés de la policía. A pesar de que la intriga no decae, no es tan importante su resolución como el camino hasta ella. 


La crítica a esta Rusia desolada nos llega también por medio de informativos tanto radiofónicos como televisivos inundados por la propaganda del régimen. Tras "Leviatán" (2014), "Sin amor" irrumpe como una obra fundamental dentro de la filmografía de Andréi Zviáguintsev y una de las piezas más sólidas del reciente cine europeo. 


"Sin amor" (2017). Dirección: Andréi Zviáguintsev.

martes, 2 de octubre de 2018

"El infinito" de Aaron Moorhead y Justin Benson.

Esta propuesta independiente de ciencia ficción protagonizada y dirigida por Justin Benson y Aaron Moorhead acompaña a dos hermanos que se hallan en un momento de inseguridad en sus vidas y deciden regresar a la misteriosa secta donde se habían criado y escaparon diez años antes. Secta, comuna, grupo... sea lo que sea algo raro se cuece allí que tiene que ver con unas extrañas cintas de vídeo que van apareciendo de vez en cuando y con un ser sobrehumano desconocido que parece controlarlo todo.


El principal problema de "El infinito" radica en su falta de identidad. ¿Se trata de un viaje intimista de exploración fraternal o de un drama sobrenatural? La película es una torpe combinación de ambos que no consigue un tono convincente y que se entontence cuando sus responsables intentan dar respuestas a lo que sucede que cada vez resulta ser más loco. Aquí es donde da la sensación de que todo se les ha ido un poco de las manos y que la falta de ideas se resuelve (de nuevo en el cine fantástico) con una intriga lovecraftiana. Una pena puesto que, en ocasiones (sobre todo al comienzo), consigue una atmósfera muy efectiva que promete mucho más de lo que finalmente es, destrozando todas las buenas expectativas a medida que avanza la trama.


"El infinito" (2017). Dirección: Aaron Moorhead y Justin Benson.

sábado, 29 de septiembre de 2018

"Ghostland" de Pascal Laugier.

Una madre junto con sus dos hijas adolescentes heredan una casa. El lugar es amenazador y lleno de elementos siniestros (la cita a Rob Zombie por parte de una de las protagonistas no es casual). De camino a este inhóspito lugar aparece un camión rosa (¿hemos dicho Rob Zombie?) que presagia lo que sucede a continuación: pronto se desata el infierno cuando unos agresores deformes y sádicos entran en la vivienda.


Sí. De nuevo una película de Pascal Laugier comienza con un asalto a un hogar. Pero tanto la casa como la familia distan mucho de lo que pudimos ver en "Martyrs" (2008). La familia no es precisamente modelo (las hermanas no se pueden ni ver) y el paraje es cuanto menos terrorífico. Nada pilla por sorpresa. A partir de aquí el largometraje se construye a base de una sucesión de giros a cual más absurdo y anodino. Porque, a pesar de sus buenas intenciones, a Laugier se le olvida completamente diseñar unos buenos personajes que sustenten todo lo que sucede. Y es que al espectador le da absolutamente igual lo que pase ya que es incapaz de empatizar con las protagonistas.


Tampoco importa mucho encajar los sucesivos bucles y vueltas de los que el director francés abusa. Incluso la violencia es disparatada: ¿realmente esas niñas son capaces de encajar todos esos golpes a cual más contundente? El sadismo tiene efecto cuando hay unas mínimas dosis de realismo que aquí no figuran por ningún sitio. Ni siquiera funciona como película sensorial. Los momentos oníricos hacen plantearnos si estamos ante el mismo hombre que orquestó una de las cintas imprescindibles de horror de todos los tiempos. Todo es un déjà vu constante. Cabe destacar una fotografía que aprovecha las localizaciones de interior con unos claoscuros perfectos que ayudan a que el metraje funcione y dote de algo de estilo a algo que podría haber sido mucho más con otro tipo de narrativa más trabajada. Y es una pena que se desaproveche a una entregadísima Mylène Farmer.


"Ghostland" (2018). Dirección: Pascal Laugier.

sábado, 19 de mayo de 2018

"Basada en hechos reales" de Roman Polanski.

A pesar de que contiene algunos de los cliclés más desgastados del cine de suspense, "Basada en hechos reales" es una bella cinta de intriga; adaptación de la novela de autoficción de Delphine de Vigan con Olivier Assayas ayudando a Roman Polanski en el guión. Quizás ahí hayamos su mayor pega y es que supone un deja-vú constante y tremendo que no logra remontar hasta su parte final, con su punto fuerte en los cuidados diálogos.


Un descafeinado aunque sugerente thriller, torpe en su planteamiento, estructurado descompensadamente aunque interpretado por una genial Emmanuelle Seigner en el rol de escritora que sufre el síndrome de la página en blanco y por una Eva Green en estado de gracia, que sin duda nos entrega un personaje misterioso más que interesante. Su Elle, una fan fatal tan elegante como amenazadora, es todo un ejemplo de lo que es una interpretación perfecta.


Por supuesto, el sofisticado y estilizado trabajo de realización de Polanski ayuda en como el relato se desarrolla a pesar de su torpe montaje, pero sin duda esta es una historia de personajes femeninos. Cabría esperar más del emparejamiento de Assayas con el director polaco, quienes no cumplen su promesa.


"Basada en hechos reales" (2017). Dirección: Roman Polanski. 

viernes, 23 de marzo de 2018

"Aniversario" de Miquel Bixquert.

El paso del tiempo y la vejez son temas recurrentes en la historia del cine. En algunas ocasiones están presentes en cintas totalmente demoledoras (“Amor” de Michael Haneke, 2012) y en otras la pérdida da pie a una aventura en busca de algo distinto, quizás uno mismo (“Up” de Bob Peterson y Pete Docter, 2009). “Aniversario” parte de una premisa donde el dolor es evidente, como es el recuerdo de una fecha desoladora, para tratar de convertirlo en un día jubiloso, digno de celebrar. De una circunstancia angustiosa a una de exploración y cambio. Cambiar los recuerdos o, por lo menos, intentarlo. No permitir que el pasado nos siga torturando en modo de aniversario.


El guión de Anna Juesas desborda ritmo y alma; una obra con varias capas, que exige varios visionados si el espectador se propone respirar la totalidad de los detalles. Nos cuenta una historia poética y envolvente, donde al final todo cuaja, con el aroma de los mejores relatos y un lenguaje al servicio de todos los públicos.

Y lo mismo ocurre con la dirección. Es de admirar el virtuosismo técnico en la realización de Miquel Bixquert en este relato humanista. Su fuerza visual, su perfeccionismo. Además de dejar el peso de la narración en unos preciosos primeros planos de los protagonistas nos entrega unas bellas imágenes aéreas de la provincia de Castellón.

En definitiva, el valor de “Aniversario” radica en algo muchas veces ajeno a tantos cortometrajes contemporáneos: es divertido y a la vez invita a reflexionar sin necesidad de abrir grandes heridas.


"Aniversario" (2017). dirección: Miquel Bixquert.


jueves, 1 de febrero de 2018

"120 pulsaciones por minuto" de Robin Campillo.

"120 pulsaciones por minuto" tiene todos los números para convertirse en un documento-testimonio tanto de un tiempo como de una generación. Evidencia del dolor por el sida y la impotencia ante la pasividad de las instituciones. Campillo quiere dar una dimensión social y testimonial de la enfermedad en sus peores momentos, recuperando sus recuerdos en este brillante ejercicio retrospectivo, sin abandonar la dimensión íntima de su película (que es donde mejor se desenvuelve), ahondando en el drama de la dolencia desde una perspectiva algo diferente. Para ello nos traslada a Francia, a principios de los años noventa. La vida cotidiana para la comunidad gay estaba condicionada por el miedo. Miedo al rechazo, al desprecio, y al sida. Para responder a esta situación, nace en París el Act-Up (donde llegó a militar Campillo), un grupo de activistas que, utilizando métodos de guerrilla, dedica sus esfuerzos a luchar por dar visibilidad y lograr una mayor implicación del gobierno y de las farmacéuticas su lucha. Poco a poco van surgiendo desacuerdos entre algunos de sus miembros, ya que hay quienes no están de acuerdo en forzar los límites y radicalizarse.


Narrativamente el filme se construye a base de saltos, encadenando momentos. Es una película plena de música (genial la banda sonora de Arnaud Rebotini que vuelve a colaborar con Campillo), luz, energía y velocidad. Solo se le podría achacar algunos problemas de ritmo, sobre todo en el comienzo del metraje en las escenas de los debates del grupo activista (con cierto aspecto documental), que tal vez se alargan un poco a pesar de que el montaje, del propio Campillo quien también es guionista junto a Philippe Mangeot, es vibrante y dinámico.



El solvente actor argentino Nahuel Pérez Biscayart, totalmente a flor de piel, encabeza un reparto en el que no pasa desapercibido el buen trabajo de Adèle Haenel, Arnaud Valois y Félix Maritaud. Cada uno de ellos tiene una personalidad que evoluciona a medida que transcurren los acontecimientos. El filme desprende una fuerza muy intensa y particular que proviene, sin lugar a dudas, de la vitalidad del propio Nahuel Pérez Biscayart así como del resto del formidable reparto.

Una película fluida tan dura de ver como necesaria y hermosa en muchos de sus pasajes en las que las potentes imágenes de Campillo (estupendas las panorámicas), rodadas con un espíritu libre que en ocasiones recuerda a Godard, nos trasladan de la rebelión y el activismo a los infiernos de la cruda realidad de los protagonistas, por momentos reflejada en unos portentosos primeros planos. Imprescindible absolutamente.


"120 pulsaciones por minuto" (2017). Dirección: Robin Campillo.

domingo, 28 de enero de 2018

"Call me by your name" de Luca Guadagnino.

Que Luca Guadagnino es un director al que le gusta experimentar y no se casa con ningún convencionalismo estético a pesar de su estilo depurado, es algo que poco a poco vamos comprobando. Aunque hasta ahora teníamos la sensación que en todas sus obras faltaba algo, en esta ocasión nos hallamos ante una colosal película, a la que no le falta nada y todo está en su sitio, que combina una cuidada reconstrucción de la época de los años ochenta del siglo pasado con una hermosa fotografía y actuaciones exquisitas. Es un canto a la libertad, a los sentimientos genuinos, a la capacidad humana de desafiar obstáculos pero también una mirada a los mecanismos de la represión y la sublimación y la resignación como armas de supervivencia. 


"Call me by your name" adapta la novela homónima de André Aciman de 2007 (el guión viene firmado por Guadagnino junto con James Ivory, quien inicialmente iba a dirigirla) y describe de manera convincente la historia de Elio Perlman (Timothée Chalamet), un joven de diecisiete años, que pasa el cálido y soleado verano de 1983 en la casa de campo de sus padres en el norte de Italia, donde comienza a sentirse atraído a medida que transcurren las semanas por el encantador Oliver (Armie Hammer), el nuevo ayudante americano de su padre. De una forma muy sencilla logra contar una gran historia, sin estridencias ni tragedia, dejando de lado los costumbrismos de la época, como el pánico a ser descubierto, y la persecución social hacia el homosexual para centrarse en la melancolía de un primer amor y, al fin y al cabo, en el descubrimiento de uno mismo.






Una película de trayectos, literal y figuradamente. Los que toman los protagonistas, los que adquiere la narración, los que alcanza el sentido de esta propuesta inmejorable. Influenciado notablemente por el cine francés, en concreto Éric Rohmer, André Téchiné y Jacques Rivette, aunque con claras referencias a las producciones de Merchant Ivory, Guadagnino, en su filme más completo (que no perfecto), abandona sus extravagancias escénicas para filmar en celuloide una historia de amor universal; una bella reflexión sobre las emociones puras, el deseo y el desconcierto. La labor interpretativa de Timothée Chalamet (la nueva joven y anodina estrella de Hollywood) en esta película es esforzada pero no termina de funcionar como protagonista, lo cual enturbia notablemente el conjunto de la obra. Digna de mención es la selección de canciones, destacando las composiciones de Sufjan Stevens, que logran acompañar formidablemente cada momento emocional.



"Call me by your name" (2017). Dirección: Luca Guadagnino.

martes, 23 de enero de 2018

"Tres anuncios en las afueras" de Martin McDonagh.

El británico Martin McDonagh salta a primera línea con un western moderno después de dirigir las irregulares "Escondidos en Brujas" (2008) y "Siete psicópatas" (2012). Este retrato de la vida de una comunidad americana se afana en mostrar las consecuencias que trae para el pueblo el hecho de que una madre cuya hija ha sido asesinada y violada (por ese orden) pida justicia a través de unas vallas publicitarias ante la pasividad de la autoridad local durante la investigación de los hechos.

El guión, con claras influencias de John Steinbeck pasando por un trágico Tennesse Williams y el John Wayne de "Centauros del desierto" (1956), viene firmado por el propio McDonagh, basado precisamente en unos anuncios similares a los que observamos en el filme que pudo ver durante un viaje y tiene una clara intención de diseccionar la moralidad de los ambiguos personajes que habitan en la comunidad. Para ello cuenta con la ayuda de un magnífico reparto muy bien conjuntado, encabezado por una intensa, enorme y potente Frances McDormand y con unos perfectos Woody Harrelson y Sam Rockwell.


Una película sobre la pérdida pero también sobre el encuentro, donde no hay buenos ni malos ya que todos los personajes tienen sus razones y cumplen con su deber (o, mejor dicho, con lo que ellos creen que tienen que hacer), porque el verdadero enemigo es invisible. De hecho las buenas razones de la protagonista no están bien vistas en su lugar de residencia. El personaje de McDormand observa a un escarabajo que se encuentra boca arriba sin poder moverse y procede a darle la vuelta. En ese momento se presenta con su nombre. Quizás sea una buena manera de introducirlo y dejar claro que sus intenciones son buenas, pese a que pueden tener pésimas consecuencias. Junto a ella nos encontramos con unos personajes complejos muy bien definidos, a menudo contradictorios pero en constante evolución.


La América profunda que retrata con precisión el londinense McDonagh, curiosamente es similar a la reproducida por la genial "Comachería" (2016) del escocés David Mackenzie. La empobrecida nación que ama a Donald Trump donde el racismo, la tragedia, la violencia y la hipocresía se asumen con total naturalidad.

"Tres anuncios en las afueras" se suma a la nueva ola del neo western, y lo hace con total mérito y veremos lo que dicen los Oscar porque tiene todas las papeletas para alzarse como vencedora.


"Tres anuncios en las afueras" (2017). Dirección: Martin McDonagh.

viernes, 19 de enero de 2018

"Good time" de Ben Safdie y Joshua Safdie.

Hipnótico y sugestivo ejercicio de acción de autor, dotado de una fascinante estética con referentes que van desde "Driver" (1978) de Walter Hill, pasando por "Vivir y morir en Los Ángeles" (1985) de William Friedkin, "Jo, ¡qué noche!" (1985) de Martin Socrsese, "Drive" (2011) de Nicolas Winding Refn y el cine de Gaspar Noé.


Rodada en las calles de Nueva York, de una forma realista y huyendo de las convicciones del género, esta es la quinta película de los cineastas independientes Ben Safdie y Joshua Safdie, y con ella lograron llegar nada menos que a Cannes.


Un intenso, imprevisible y en ocasiones delirante thriller que cuenta con un protagonista carismático, manipulador y mentiroso, que atrapa por su magnetismo, interpretado por Robert Pattinson (siempre en busca de nuevos desafíos) que sin duda logra el mejor papel de su carrera. Aquí, después de que el robo desastroso de un banco neoyorkino acabe con su hermano mentalmente discapacitado en prisión, Constantine Nikas (Pattinson) se embarca en una odisea a través del mundo subterráneo de la ciudad en un intento, tan desesperado como peligroso, por conseguir el dinero de la fianza para poder sacar a su hermano de la cárcel.


El hecho de que el filme se tome su tiempo para desarrollar a los personajes no lo hace menos interesante, ni mucho menos. La capacidad de los realizadores para captar y reflejar el submundo urbano se ve materializada con un elenco de secundarios a cual mejor (desde el propio Ben Safdie a Jennifer Jason Leigh sin olvidar a un espléndido Buddy Duress), cuyas personalidades e identidades vamos descubriendo poco a poco. 

Los encuadres, los ángulos, el manejo de la cámara y la iluminación (casi naturalista) son asombrosos. "Good time" sabe utilizar las imágenes y la música (hay que ver lo bien que están cohesionados visuales y audio) para comunicar y lograr un máximo efecto. La frenética banda sonora (premiada en Cannes) del músico experimental Oneohtrix Point Never (aka Daniel Lopatin) acompaña a la perfección una atmósfera mezcla de modernidad y nostalgia retro con influencias que van desde Vangelis y Tangerine Dream hasta Max Richter y transmite en todo momento el ambiente opresivo de la cinta.



"Good time" (2017). Dirección: Ben Safdie y Joshua Safdie.

martes, 2 de enero de 2018

Las mejores películas de 2017 para Cine Capaz.

1. CRUDO Julia Ducournau
2. YOUR NAME Makoto Shinkai
3. MOONLIGHT Barry Jenkins
4. TONI ERDMANN Maren Ade
5. VERÓNICA Paco Plaza
6. EL VIAJANTE Asghar Farhadi
7. EL IMPERIO DE LAS SOMBRAS Kim Ji-woon
8. LA VIDA DE CALABACÍN Claude Barras
9. EN REALIDAD NUNCA ESTUVISTE AQUÍ Lynne Ramsay
10. VERANO 1993 Carla Simón
11. MADRE! Darren Aronofsky
12. DETROIT Kathryn Bigelow
13. FRANTZ François Ozon
14. PERSONAL SHOPPER Olivier Assayas
15. EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO Yorgos Lanthimos
16. SILENCIO Martin Scorsese
17. Z, LA CIUDAD PERDIDA James Gray
18. EN LA PLAYA SOLA DE NOCHE Hong Sang-soo
19. LO TUYO Y TÚ Hong Sang-soo
20. TRAIN TO BUSAN Yeon Sang-ho
21. DAVID LYNCH. THE ART LIFE Jon Nguyen, Olivia Neergaard-Holm y Rick Barnes
22. BLADE RUNNER 2049 Denis Villeneuve
23. LA CHICA DESCONOCIDA Luc y Jean-Pierre Dardenne
24. LA REGIÓN SALVAJE Amat Escalante
25. JUPITER’S MOON Kornél Mundruczó
26. MELANIE. THE GIRL WITH ALL THE GIFTS Colm McCarthy
27. COLOSSAL Nacho Vigalondo
28. EL OTRO ALDO DE LA ESPERANZA Aki Kaurismäki
29. LLEGA DE NOCHE Trey Edward Shults
30. A GHOST STORY David Low

sábado, 4 de noviembre de 2017

"Museum" de Keishi Ohtomo.

"Museum" es un thriller con asesino en serie enmascarado incluido dirigido por Keishi Ohtomo y protagonizado por Masatô Ibu, Mikako Ichikawa, Shûhei Nomura y Tomomi Maruyama, entre otros.

La adaptación a la gran pantalla del manga de Ryôsuke Tomoe (publicado en nuestro país por Norma Editorial), con una historia que parece interesante (aunque poco original), a mitad camino entre "Seven" de David Fincher y "I saw the devil" de Kim Ji-Woon centrada en el inspector Hisashi Sawamura, quien se involucra en un caso de asesinato muy peculiar, se ve entorpecida en todo momento por una dirección aturdida. Y es que la realización de esta historia de suspense (muy fiel al manga original, eso sí) entorpece el ritmo hasta aburrir soberanamente.


Tanto la fotografía como la puesta en escena resultan desanimadas, lo cual no hacen más que producir un horrible efecto como es el tener en mente sus precedentes. Y es que la cinta es tan monótona que invita a que salgamos de la sala y vayamos directos a visualizar una de las películas de Fincher. O lo que es peor, cualquier otra película de cualquier otro director. La que sea puede ser mejor que "Museum".


"Museum" (2016). Dirección: Keishi Ohtomo.

sábado, 7 de octubre de 2017

"T2: Trainspotting" de Danny Boyle.

Pese a quien le pese, "Trainspotting" (1996) logró un hito en el cine con la difícil hazaña de volver a poner en boca de todos el cine británico. "Todos envejecemos, dejamos de molar y morimos", dijo entonces Sick Boy a Renton. Y la cuestión de cara a la continuación es saber si han envejecido bien o mal.



"T2: Trainspotting" es una película que afortunadamente se aleja de la mediocridad a la que nos tiene acostumbrados Boyle en sus últimas cintas, dejando claro que se puede hacer una secuela entretenida, con personalidad propia y sin excesivas pretensiones ni aires de grandeza.


En su aproximación a la obra de Irvin Welsh no mimetiza su trama pero sí sus personajes y se esmera por retratar correctamente su ambientación sacando partido a la historia. Sus protagonistas no han perdido absolutamente nada de carisma. Ni una pizca, a pesar de que intentan hacernos creer que son distintos a como eran veinte años antes. El problema podría radicar a que nosotros no somos los mismos que hace veinte años y que el cine tampoco es el mismo, pero en términos cinematográficos su director transmite vida a su film y triunfa a la hora de dar personalidad a su apartado técnico. El reparto sustenta el interés de una cinta que se digiere perfectamente y deja buen sabor de boca a pesar de que no contiene una realización original sino que Boyle apuesta por dar continuidad al estilo de su película de 1996.


"T2: Trainspotting" (2017). Dirección: Danny Boyle.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Miradas: "Sumario sangriento de la pequeña Estefania" de Tonino Valerii.

El comisario Luca Peretti está convencido de que hay una estrecha relación entre dos homicidios (el de un ex investigador de seguros y el de su supuesto verdugo que aparentemente se ha suicidado) y el asesinato sin resolver de una niña llamada Estefania Moroni heredera de una fortuna. A pesar de que el asesino avisa al comisario de cada uno de sus pasos, va matando a todas las personas que podrían corroborar la hipótesis de Peretti. 


La única incursión en el giallo de Tonino Valerii (que se enfrentó con varios géneros cinematográficos durante toda su carrera pero destacó en el eurowestern) comienza con una sugerente escena donde se lleva a cabo el primero de los muchos crímenes que presenciaremos. Y quizás, el estéticamente más interesante pues no es muy habitual en el giallo que el arma del homicida sea precisamente una excavadora. Y además, a plena luz del día. Esta manera de comenzar tan impactante podría resultar perjudicial para el largometraje si el resto del metraje no estuviera a la altura, pero no es el caso. 

La película, con un halo de intriga clásica, no pierde ritmo en ningún momento. Es más, va subiendo su clímax a medida que va aumentando la interminable lista de sospechosos dentro de una interesante galería de personajes. Ya que, como en todos los giallos, de eso se trata, de descubrir al culpable de todas las muertes. Los Moroni forman una familia bastante peculiar con turbios secretos y así testigos, sospechosos y víctimas (incluyendo a una gran selección de nuestro star system como Mónica Randall, Helga Liné, Lola Gaos, Manuel Zarzo o Patty Shepard al ser coproducción) se funden como nunca había pasado en una cinta de este subgénero de manera que deja poco espacio al espectador para la reflexión. Pero no importa, porque el festival de muertes contrarreloj no decae. Aunque queda alguna pregunta por resolver, como el extraño comportamiento hacia las niñas de alguno de los oscuros individuos y familiares que rodean a la pequeña Estefania. El asesinato de la niña es el hilo conductor de la trama de este inteligente thriller, al igual que sucede en algunos de los mejores giallos donde el infanticidio es el detonante, como "Angustia de silencio" (1972) de Lucio Fulci o "¿Quién la ha visto morir?" (1972) de Aldo Lado. Curiosamente todas ellas (incluida la que nos ocupa) se estrenaron el mismo año en Italia. 


En este caso, la investigación la lleva un inspector de policía (un extraordinario George Hilton) que para su resolución reunirá a toda la multitud de sospechosos en una habitación al más puro estilo Agatha Christie tras reunir todas las pruebas y pistas (ojo porque hay alguna que otra falsa para jugar hábilmente al despiste).


La dirección de Valerrii incluye signos distintivos del género como uso del zoom, primeros planos y cámara subjetiva además de una banda sonora de Morricone que introduce una melodía infantil característica de aquellos años, aludiendo precisamente a Estefania.

Una vez más, Regia Films ha editado un gran giallo dentro de su colección de obras de este subgénero. La copia ofrece la versión tanto en italiano como en castellano con subtítulos.


"Sumario sangriento de la pequeña Estefania" (1972). Dirección: Tonino Valerii.

domingo, 9 de julio de 2017

"Melanie. The Girl With All the Gifts" de Colm McCarthy.

A pesar de que muchos lo daban por muerto y enterrado (y la última y peor temporada de "The walking dead" ha ayudado bastante a esa percepción) el subgénero zombie parece haber resurgido con fuerza a tenor de las obras que nos están llegando esta temporada. "Melanie. The Girl With All the Gifts" es el debut en el cine del escocés Colm McCarthy, curtido en televisión, sobre un texto de Mike Carey (muy conocido en el mundo del comic y escritor de algunas etapas de "Lucifer", "Hellblazer" y "X-Men"). Y lo cierto es que, con buenas ideas visuales, sale muy bien parado del paso de la pantalla pequeña a la grande.


La novedad es que los zombies no son mostrados como criaturas malvadas, sino como niños apacibles que con ciertos estímulos se convierten en seres caníbales. Pero, en todo caso, los niños (zombies) siempre parecen tener más humanidad que los propios soldados que los custodian, a excepción de la profesora interpretada por (la genial como siempre) Gemma Arteton. Y es que en un futuro distópico, la sociedad está asediada por una terrible enfermedad contagiosa que convierte a las víctimas en voraces zombies. La única oportunidad de la humanidad reside en ese grupo de niños que son inmunes a los efectos de la pandemia. Los niños están refugiados en una base militar situada en un pueblo sin especificar de Inglaterra. Allí, son estudiados, ya que son capaces de pensar y sentir a pesar de haber sido infectados, mientras los científicos buscan una cura. Una de esas niñas, la inteligente Melanie, destacará por encima del resto, provocando que el futuro de la raza humana dependa de ella. 


Tras un enigmático comienzo dan lugar las escenas más impactante para relajar algo al espectador en la parte final pero sin perder nunca el ritmo. Ni siquiera su hondura humanista, innecesaria en la mayoría de estos productos, hace que flaquee. En muchas películas de género es cuestionado el nivel filosófico al que sus autores pretenden llegar cuando nadie lo está pidiendo ya que los códigos del terror no lo exigen, aunque en "Melanie..." son incluso necesarios para mantener su innovadora estructura narrativa.


"Melanie. The Girl With All the Gifts" (2016). Dirección: Colm McCarthy.

lunes, 3 de julio de 2017

Miradas: "Saló o los 120 días de Sodoma" de Pier Paolo Pasolini.

"El Decamerón" (1971), "Los cuentos de Canterbury" (1972) y "Las mil y una noches" (1974) formaron la Trilogía de la Vida. El asesinato en más que extrañas circunstancias de un Pier Paolo Pasolini que estaba empezando a molestar a mucha gente "poderosa" impidió que su Trilogía de la Muerte tuviera continuación tras "Saló o los 120 días de Sodoma". Las dos partes restantes no pudieron realizarse.

Basada en la novela "Las 120 jornadas de Sodoma o la escuela de libertinaje" del marqués de Sade, que fue escrita durante su estancia en la prisión de Bastilla, el fascismo es el corazón de la crítica de Pasolini ("Saló" transcurre en el norte de Italia, durante los años 1944 y 1945, en plena ocupación nazi-fascista), quien pasó parte de su pubertad en la República de Saló (un Estado títere de la Alemania nazi que existió durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial) mientras era testigo de las brutalidades del ejército italiano. Algunos de sus recuerdos le llevaron a la conceptualización de "Saló o los 120 días de Sodoma".


Pasolini reveló que la cinta era bastante metafórica. Un ejemplo del simbolismo de "Saló" es la escena del banquete de heces, que pretendía ser una denuncia hacia la producción de alimentos en masa a los que llamaba basura inútil. Se trata de una radiografía del fascismo muy innovadora (polémicas a parte), de la inevitable sumisión al orden y de la represión donde todas sus escenas parecen querer decirnos a gritos algo distinto a lo que estamos viendo (o no, ya que hay quien considera la cinta puro exploit). Quizás puede que sea una interpretación algo "amable" aunque tiene su lógica.

¿Qué pasa en "Saló"? Cuatro individuos muy poderosos (¿por qué no están nunca en las listas de los villanos de la historia del cine, por cierto?), el Presidente, el Duque, el Magistrado y el Obispo, con la ayuda de varios colaboradores, secuestran a dieciocho jóvenes (nueve mujeres y nueve hombres) y los conducen a una apartada mansión próxima a Marzabotto con intenciones que no son muy bonitas precisamente. Los acompañan cuatro exprostitutas, también ayudantes, cuya función será la de narrar historias que estimulen a los señores poderosos, quienes entonces comenzarán a explotar de manera sádica y sin límites a sus víctimas después de haber establecido las reglas del juego sin que nadie pueda eludirlas ya que toda transgresión es castigada con la muerte. Además, ellos gozan de la facultad de disponer a su antojo de la vida de los cautivos.


El largometraje se divide en cuatro partes o segmentos relacionados con el Infierno de "La Divina Comedia" de Dante Alighieri: Anteinfierno, Círculo de las manías, Círculo de la mierda y Círculo de la sangre. Anteinfierno es la parte más corta de la película, donde los jóvenes son capturados. La espiral comienza a cobrar vida antes de lo que nos imaginamos. A partir de aquí, "Saló" muestra 3 de los 120 días transcurridos en el palacio y las aberraciones y torturas van subiendo a medida que transcurre el tiempo. En la segunda parte, el Círculo de las manías, una de las prostitutas cuenta historias de la novela del marqués de Sade. Después da comienzo el Círculo de la mierda donde varios personajes polemizan sobre el hecho de haber asesinado a sus madres e incluso sobre que a una madre no se le debe nada simplemente por haberse liado con un hombre (un tema habitual de Sade). Esto hace que una de las muchachas capturadas llore, pues su madre falleció en un intento de liberarla mientras era apresada y el Duque le obliga a comerse sus heces. Entonces, tras escuchar unos relatos coprofágicos de la prostituta, los señores prohíben defecar a los jóvenes durante un día completo ya que sus excrementos serán servidos en un gran banquete. Para el rodaje, las heces fueron creadas con salsa de chocolate y mermelada de naranjas. Por si esto fuera poco, se realiza una especie de concurso de los mejores culos donde el ganador aparentemente moriría en el acto. El final de este Círculo de la Mierda pronostica los horrores y crueldades a los que asistiremos en el siguiente segmento. En esta última parte, el Círculo de la Sangre, las torturas más espantosas posibles se desencadenan sin límites. Vemos a dos colaboradores contemplar todas las atrocidades de una manera tan indiferente que hasta se aburren y deciden bailar un vals juntos, retrato del conformismo de las masas y la desensibilización a la violencia.


La polémica acerca de la película existe hasta el día de hoy, con muchas personas elogiando la película por su intrepidez, libertad y actitud en contemplar lo impensado y lo inesperado, el lado más oscuro y asqueroso del hombre, mientras otros la condenan categóricamente por ser una pretenciosa película de explotación sin más allá que mostrar lo más vulgar y sádico del ser humano. 

Contiene un ritmo frenético. Sin pausa. No hay momento para el descanso."Saló" ha sido prohibida en varios países debido a su gráfico retrato de la tortura, el salvajismo, la violación, y el asesinato, además de que participaron en ella menores de edad. Por ejemplo fue prohibida en Australia en 1976, permitida en 1993 y censurada de nuevo en 1998. Tuvo muchísimos problemas de exhibición, tanto en Italia como en otros países de Europa occidental, por presuntos ataques a la moralidad y a las buenas costumbres. En España fue la primera película secuestrada por una orden judicial cuando ya había desaparecido la censura cinematográfica previa, en el año 1978, aunque después el mismo juzgado levantó el secuestro por no considerarla pornográfica.


Destaca lo muy cuidada que está la fotografía en toda la cinta, mucho más que en otras grandes obras de Pasolini como "Edipo Rey" (1967). Visualmente es muy potente (al margen de las duras imágenes: entiéndase potencia como un recurso). No estamos hablando de un director que haya pasado a la historia por su técnica narrativa a la hora de dirigir, pero con "Saló" se acerca a la perfección de la que tanto se había alejado en toda su filmografía. Cada escena, cada plano, parecen estar cuidados al milímetro.



La gran mayoría de su metraje es muy muy duro, excesivamente desagradable, aunque demasiado real por no hablar de cómo te deja por dentro tras su visionado al que conviene acudir "preparado". Muchos podrían pensar que puede contaminar nuestra mente el hecho de que la tortura, la violación, la coprofagia, el asesinato y la mutilación puedan ser mostrados, pero no olvidemos que esto es ficción, no es el mundo real. El eterno debate de los límites de lo que se puede enseñar y lo que no, de lo que es violencia gratuita y lo que no. Evidentemente hay cerebros que no son capaces de procesar las imágenes que se nos muestran y contextualizarlas. Para ellos el filme supondrá un verdadero calvario. Pero también tenemos que ser conscientes de las grandes calamidades cometidas por el ser humano a lo largo de la historia. El espectador con un mínimo de inteligencia ya no valora los límites de la crueldad de las imágenes y el fuerte impacto que las mismas puedan causar en él, sino cuáles son las motivaciones o pretextos para que su autor los sitúe de ese modo en pantalla o cuáles son sus reflexiones para darles ese trato.



Tratándose de quien se trata dudo que sus intenciones fueran simplemente atraer la atención de voyeurs con imágenes extremas. Y más cuando el resultado final es una película que cambió las reglas del juego, marcó a muchos espectadores, está muy lejos de ser amoral y es un referente absoluto dentro del cine libre. Pasolini nos pone a prueba y nos enfrenta a un poder absoluto del que no se puede escapar utilizando una provocación necesaria llevada al límite, políticamente incorrecta pero visualmente sublime.


"Saló o los 120 días de Sodoma" (1975). Dirección: Pier Paolo Pasolini.